Creación de Empleo

Según datos del IRENA (Agencia Internacional de Energías Renovables), las energías renovables, lideradas por la energía fotovoltaica, en el año 2016 ya generan más puestos de trabajo que cualquier otra fuente de energía. Concretamente, unos 3,1 millones de empleos de alta cualificación, tanto de titulados superiores y medios, como de técnicos cualificados, en el sector fotovoltaico,  repartidos por todo el mundo.

 

Cooperación y Desarrollo

También supone un valor añadido, de gran importancia, la implantación creciente de dicha tecnología en países en desarrollo. A pesar de que la penetración de la energía fotovoltaica en muchos lugares de Latinoamérica, África y Asia aún está lejos del óptimo, miles de comunidades rurales, sin acceso a la red eléctrica nacional, están experimentando por primera vez los beneficios de una fuente segura, limpia y barata de electricidad en sus hogares, escuelas, talleres o centros médicos, gracias a la instalación de sistemas fotovoltaicos.

 

Reducción de la Dependencia Exterior

Actualmente España presenta una gran demanda de energía procedente, especialmente, del norte de África y del Golfo Pérsico, poniendo de manifiesto la gran y delicada dependencia energética de nuestro país y la consecuente vulnerabilidad geopolítica y económica que conlleva esta situación, con los enormes riesgos que esto supone, repercutiendo directamente en el bolsillo de los consumidores.

Sin embargo, disponemos de un recurso propio, barato, limpio e ilimitado que nos permite reducir dicha dependencia exterior y, en consecuencia, construir una sociedad más estable y reducir el coste de la energía.

 

Abaratamiento del Coste de la Energía

Como resultado de producir nuestra propia electricidad, de forma descentralizada, allí donde se consume, creando la figura del consumidor-productor, se reducen pérdidas y costes derivados del transporte de la energía, lo cual repercute directamente en el bolsillo del consumidor.

 

Mayor Rentabilidad para Sectores Productivos

Alternativamente, esta reducción de costes energéticos también repercute positivamente en los sectores productivos de nuestro país. Concretamente, el sector agropecuario es el que mejor está aprovechando las posibilidades de esta tecnología, especialmente mediante instalaciones aisladas de autoconsumo. Todo ello hace que dichos productores ahorren en sus gastos energéticos y sean independientes de fluctuaciones en los costes de la electricidad.