La energía solar tiene diversas ventajas ambientales y económicas, ya que no produce ruidos, humos, residuos, evita el consumo de combustibles fósiles y no exige medidas de seguridad sofisticadas.

Además, las placas fotovoltaicas pueden ser instaladas en el tejado de cualquier edificio o en cualquier otra superficie, siempre que estén bien orientados al sol. Esta tecnología permite acercar la producción de energía eléctrica a su punto de consumo.

Las instalaciones solares producen energía a partir de un recurso renovable, la radiación solar, que es accesible, en mayor o menor grado, desde cualquier punto del planeta.

Su aprovechamiento reduce el consumo de combustibles fósiles y evita la emisión a la atmósfera de gases de efecto invernadero. Tampoco genera emisiones contaminantes como las partículas, los óxidos de nitrógeno, los óxidos de azufre.

La energía solar acerca los centros de producción de energía a los centros de consumo, cosa que reduce la necesidad de construir infraestructuras de distribución como las líneas eléctricas. Además, aumenta la diversificación energética y favorece la descentralización de los centros de producción.

El precio de la tecnología solar fotovoltaica se ha reducido también espectacularmente en los últimos años, creciendo la demanda en el mercado mundial. Este sistema de producción de energía es también muy indicado en núcleos rurales o alejados de la red eléctrica, ya que el coste de conexión a la línea eléctrica convencional es, a veces, más elevado que la instalación de módulos fotovoltaicos.

Por último, y no por ello menos importante, el sector fotovoltaico ya supone una considerable fuente de empleo dentro y fuera de nuestras fronteras. Y las expectativas de futuro auguran un incremento sustancial en los próximos años.

Si quieres saber más acerca de la sostenibilidad de la energía fotovoltaica y de cómo te afecta a ti y al mundo que te rodea, Local y Sostenible, S.L. te lo cuenta. Pincha en cualquiera de las siguientes imágenes para continuar leyendo: